viernes, 23 de enero de 2009

Vengadores v1 nº 262, Namor “El hijo Vengador”.

Se me ha ocurrido la idea de revisar los números en los que se unían nuevos miembros a las filas de los Vengadores. Empezaré por el personaje más antiguo de todos los que conforman el grupo: Namor, el hombre Submarino. El príncipe de Atlantis fue creado por Bill Everett en Abril de 1939 para Motion Picture Funnies Weekly (revista promocional que se podía adquirir a la salida de los cines). Dicha historieta, de tan sólo ocho páginas, fue reeditada en el nº 1 de Marvel Cómics, entrando desde entonces a formar parte de lo que posteriormente se conocería como Universo Marvel. Pero no este es el sitio ni el lugar para hacer historia de este personaje, mi objetivo es más concreto, y este no es otro que analizar las circunstancias que llevaron a Namor a formar parte de los Héroes Más Poderosos de la Tierra.

El número 262 de los Vengadores salió al mercado en Diciembre de 1985. Los creadores que lo sacaron adelante eran un trío de estrellas de la casa: Roger Stern (guionista), John Buscema (dibujante) y Tom Palmer (entintador). Estos son los datos; pero qué ocurría con Namor en aquellos años. El personaje venía de ser uno de los personajes invitados del grupo canadiense Alpha Flight, aún en manos de John Byrne. Se había creado un vínculo afectivo entre Marrina, personaje perteneciente a este grupo y el señor de Atlantis, pero todo acabó en el nº 16 de la serie (Noviembre de 1984). Ambos personajes, tras ciertas revelaciones sobre la naturaleza de la anfibia extraterrestre se separaron. En la Novela Gráfica Emperador Muerte (Michelinie-Hall) publicada en 1986 se relatan acontecimientos situados temporalmente antes de su unión al grupo. En ella Namor es engañado por su aliado habitual -en su versión malvada- el Doctor Muerte. Controlado por este a través de los poderes del Hombre Púrpura, el hombre submarino se enfrenta a sus futuros compañeros, pero como sucede en muchas otras ocasiones se rebela contra ese poder al entrar en contacto con la fuente de su poder: el mar.

Pero sin duda el mejor precedente del número 262 es la miniserie de cuatro números escrita por J.M.DeMatteis, con dibujo y argumentos de Bob Budiansky que vio la luz entre Septiembre y Diciembre de 1984. DeMatteis, uno de los mejores escritores de textos de apoyo de todos los tiempos, juega con la naturaleza del personaje, aprovechando su tempestuoso carácter para llevarlo a un momento decisivo en la historia del personaje. Namor es un príncipe para tiempos de incertidumbre, no para tiempos de paz, el consejo real decide invitarle a abdicar del trono y él acepta. Es de alguna manera una cura de humildad para el personaje de Bill Everett.

El universo Marvel se halla en aquel entonces convulsionado por la aparición del Todopoderoso, han terminado la primera Guerra Secreta y se echa encima la segunda, en la que el portentoso personaje andará entre los mortales. Los Vengadores por su parte se encuentran con los problemas derivados de la traición de la Visión –controlada por Isaac-. El gobierno a través del pentágono está estudiando una revisión de la prioridad A-1 de los Vengadores y la Administración Federal de Aviación les ha prohibido aterrizar sus quinjets sobre Nueva York. Por ello necesitan una nueva base: la hibrobase de Walter Newell, alias Mantarraya, será la elegida. ¿A qué no adivináis a quién encuentran allí? El grupo, compuesto por la Avispa –como líder-, Capitán América, Hércules, Capitana Marvel y el Caballero Negro, acaba de perder a Starfox en la misión anterior, el titán se ha marchado en busca de Nébula. Namor sumido en el desanimo y la melancolía es espoleado por Hércules para recuerde quién es y cuál es su espíritu. Stern con habilidad va tejiendo una relación de divertida rivalidad entre estos personajes con tantos puntos en común, entre ellos su misoginia, lo cual posteriormente traerá algunos problemas al grupo.

Pero será el Capitán América, como el amigo más antiguo del príncipe del mar desde los tiempos de los Invasores, quién le proponga formar parte del grupo. Sin saberlo, Namor había sido parte clave en la vuelta a la vida de Steve Rogers allá en el ártico, esta vez sería Steve Rogers quién intente devolver a la vida a Namor, una vida de aventuras con los Vengadores como no podía ser de otra manera. Aprovechando el vacío legal que se cernía sobre el grupo en aquellos momentos el gobierno no puede hacer nada para impedir que el hijo Vengador se convierta en lo que parecía destinado a ser: Un Vengador.